Se borra su historia clínica y no se puede recuperar. No hay papelera, no hay deshacer y no tenemos una copia para restaurar. Estudios, vacunas, peso, medicamentos, galería y todo lo cargado se van con ella.
Antes de confirmar, la app muestra exactamente qué se va: cómo queda el plan y desde cuándo, cuántos tutores pierden el acceso, y que las otras mascotas no se tocan. Arriba de todo, un cartel ámbar que dice No se puede deshacer.
Y cierra con lo más importante: si la idea era sólo dejar de pagarla, se le puede pasar el pago a otro tutor y la ficha queda intacta.
Los otros tutores no reciben aviso previo. Si la mascota es compartida, conviene avisarles antes.
Si es la única mascota de la cuenta, la app lo dice con todas las letras: hay que empezar de cero con una nueva. La cuenta no se borra, pero queda vacía.
Si la mascota es de otra persona, no se puede borrar — y no hace falta. En su lugar aparece Dejar de ser tutor/a de Rocky, con el nombre de la mascota adentro: se sale del perfil, los datos siguen con su dueño y la invitación se puede repetir cuando quieran.
Si el motivo es el costo, mejor cancelar el plan que borrarla. La cuenta queda bloqueada hasta reactivarla, pero la mascota y toda su historia siguen guardadas. Borrar es la única acción de la app que no tiene vuelta atrás.

No confundir con quitar un tutor
Si la idea es que alguien deje de ver a la mascota, se lo quita desde Tutores. La mascota y su historia no se tocan.
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